La recogida se realiza a través de contenedores de 3.200 litros bicompartimentados, que permiten recoger las basuras segregadas en materia orgánica y de rechazo, distribuidos por toda la ciudad.
El servicio es diario, 365 días cada año.
La materia orgánica se compone de los restos de fruta y de verdura, de carne y pescado, de comida y de pan, comida sólida en mal estado, caparazones de frutos secos, huevos y marisco, poso de café y restos de infusiones, restos de plantas, ramos marchitados y flores secas, tapones de corcho, papel de cocina y servilletas de papel usadas.
El rechazo se compone de todo aquello que no se puede aprovechar como: el polvo de barrer, los restos de cerámica y los pañales.
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