Esta metodología fortalece la convivencia en los centros a través de herramientas para prevenir, detectar, gestionar y resolver situaciones de conflicto o problemas. Implican al personal directivo y docente, alumnado y familias.
De esta manera, se consigue mejorar la convivencia y reforzar los vínculos entre las personas afectadas por estas situaciones, poniendo el énfasis en la comunidad.